Gobierno y Participación Ciudadana

El centro “Déjalo Ser, Déjame Hacer” celebró su 35° aniversario

16-06-2026

La historia comienza el 11 de junio de 1991,cuando un grupo de jóvenes, padres y vecinos de la localidad de Pueblo Nuevo anhelaban crear un espacio para la integración e inclusión de jóvenes con discapacidad, y así encontrar un lugar propio dentro de la comunidad. Treinta y cinco años después, la institución celebra un nuevo aniversario con un tradicional encuentro en el espacio ubicado en Los Plátanos 575. 


La jornada inició con un acto protocolar, que contó con la presencia del Intendente Municipal, Leonardo Boto, quien entregó una placa conmemorativa, y el Presidente del Concejo Deliberante, Federico Vanin, quien entregó un reconocimiento a los fundadores del espacio. 


También estuvieron presentes autoridades del ejecutivo, concejales, vecinos, vecinas, chicos y chicas que asisten al centro. Además, contó con la presencia de la banda Rerum Novarum. 


Más tarde, con la presencia de vecinos y vecinas, se llevó a cabo el tradicional locro en el que actuaron el ballet Agitando Pañuelos y el show musical de Paula y Fede. 


Un sueño construido entre todos


Al principio todo era imaginar y proyectar. Sobre hojas de papel se dibujaban sueños y esperanzas; uno de los fundadores soñaba con conseguir un taller, otro imaginaba que algún vecino solidario donaría una vivienda abandonada y otro más entusiasta aseguraba que con esfuerzo y trabajo comunitario, ese espacio podría transformarse en un lugar lleno de vida, para que los chicos jugaran, aprendieran, pudieran expresarse y desarrollar sus habilidades. 


Mientras tanto, a ese sueño, le abría generosamente sus puertas la Capilla de Pueblo Nuevo, cediendo un salón para que las actividades pudieran comenzar. Fue allí, en aquel rincón prestado pero lleno de esperanza, donde nació el nombre que con el tiempo se convertiría en una verdadera bandera: “Déjalo Ser, Déjame Hacer”.


Pronto, la ilusión comenzó a convertirse en realidad, debido a la generosidad y el gran corazón de una familia que donó esa imaginada casa abandonada.


A partir de ese momento el sueño de un espacio propio comenzó a construirse, y se empezó a limpiar, remodelar y equipar gracias al esfuerzo colectivo de quienes se acercaron a poner su granito de arena.


El 20 de marzo de 1993 se inauguró la casa principal, que daba inicio a una parte del sueño cumplido, pero ese sueño fue por más: conseguir un vehículo para  traslados de los chicos, un salón de usos múltiples, baños, parrilla, lo cual permitió que las actividades se multiplicaran. En sus primeros 10 años de vida, no solo se celebró toda la infraestructura lograda, sino el vínculo inquebrantable construido con la comunidad de Pueblo Nuevo, y de alrededores como Jáuregui, Cortínez y Olivera, que apoyaron la iniciativa desde el primer día.


Con el paso de los años, el Centro fue ampliando sus actividades y generando proyectos productivos e institucionales, que le permitieran brindar oportunidades a los concurrentes y al mismo tiempo dar sustentabilidad a la institución.


Treinta y cinco años después, la esencia y valores de la creación siguen intactas; ayudan generaciones de familias, voluntarios, profesionales, socios, vecinos, integrantes de todas las comisiones, y familiares de María y José Segura, que hicieron posible el sueño inicial para lograr una realidad, que continúa creciendo.

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